marzo 1, 2024

¿Qué son los portacontenedores? – Salar Ataie Bandari

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¿Qué son los portacontenedores? – Salar Ataie Bandari


Los portacontenedores se pueden definir como buques mercantes, que con respecto a otros buques, posee un gran tamaño respecto a otros barcos comerciales, donde la eslora de suele rondar los 300 metros y con unas capacidades de hasta de 20.000 contenedores TEU.

Con respecto al manejo de estos buques, se pueden decir que estos son de difícil manejo en los puertos debido a su tamaño, lo que conlleva cierta peligrosidad tanto para el medioambiente como para las personas.

Sin embargo, estos barcos tienen una gran importancia para el funcionamiento de la vida cotidiana: ya que alrededor de 6.000 buques circulan en este momento con más de 20 millones de contenedores; esto quiere decir que el 90% de lo que consumimos a diario. Además, la capacidad de estos barcos hace que el transporte, por ejemplo, de unos pantalones ascienda a 12 céntimos y el de un teléfono móvil algo menos de 9 céntimos, un hecho que ha revolucionado el comercio internacional desde la introducción de los contenedores TEU.

Los portacontenedores se pueden definir como buques mercantes, que con respecto a otros buques, posee un gran tamaño respecto a otros barcos comerciales, donde la eslora de suele rondar los 300 metros y con unas capacidades de hasta de 20.000 contenedores TEU.

Con respecto al manejo de estos buques, se pueden decir que estos son de difícil manejo en los puertos debido a su tamaño, lo que conlleva cierta peligrosidad tanto para el medioambiente como para las personas.

Sin embargo, estos barcos tienen una gran importancia para el funcionamiento de la vida cotidiana: ya que alrededor de 6.000 buques circulan en este momento con más de 20 millones de contenedores; esto quiere decir que el 90% de lo que consumimos a diario. Además, la capacidad de estos barcos hace que el transporte, por ejemplo, de unos pantalones ascienda a 12 céntimos y el de un teléfono móvil algo menos de 9 céntimos, un hecho que ha revolucionado el comercio internacional desde la introducción de los contenedores TEU.



Hay diferentes permisos que deben solicitar para que este tipo de buques se mueva, ya con el permiso de la autoridad, podemos distinguir tres acciones fundamentales para el atraque de portacontenedores: el practicaje, el remolcado y el amarre. Ahora veremos en qué consisten cada una de ellas. Definamos cada una de ellas:

Practicaje
El practicaje es la ayuda complementaria hasta el amarre al capitán del portacontenedores, que, aunque es un experto en navegación, puede no conocer las circunstancias locales de cada puerto. Así, un experto marino en rango de capitán mercante (práctico) estará a bordo del portacontenedores para asesorar en los movimientos del barco al capitán, aunque el práctico solo realiza su labor en calidad de asesoramiento, recayendo sobre el capitán toda la responsabilidad.

Las labores de practicaje son normalmente obligatorias para estos barcos, pues según la legislación todo barco superior a 500 GT (toneladas de registro bruto) o con mercancía peligrosa debe ser asistido. Además, en algunos puertos existe una figura denominada atalayador, cuya misión es vigilar el estado de la mar para notificar cambios de mareas, vientos, etc. y también ordenar el inicio del atraque cuando considere que las circunstancias son idóneas.



Remolcado
Los remolcadores guían al barco portacontenedores y lo empujan para facilitar las maniobras, siendo un servicio de obligado uso para estos buques mercantes. El número de remolcadores varía según el tamaño del barco, oscilando entre 1 y 4 y con una potencia que puede llegar hasta los 25.000 caballos de vapor. La dirección de estos buques depende del práctico, una figura que está presente en el puente de mando y en ocasiones también en uno de los remolcadores.

Amarre
Amarrar un barco es disponer las líneas de amarre de la embarcación de forma que estos queden fijados al muelle con seguridad, una tarea destinada en exclusiva para los amarradores. En el caso de los portacontenedores, habitualmente se trabaja contra bolardos y, cuando se trata de mercancías peligrosas, suelen valerse de sistemas de escape rápido, que optimizan los tiempos operativos, y facilitan desamarres rápidos e incluso remotos. Para el momento del contacto se requieren de los correspondientes sistemas de defensas, capacitados para absorber la energía generada y así evitan daños, tanto en los portacontenedores como en el propio muelle.

Cuando el barco se encuentra amarrado es cuando se da por finalizado el atraque y cuando comienza la carga y descarga del portacontenedores con grúas de distinto tamaño y características dependiendo del buque.

Recordemos que un buque es una embarcación marítima que posee una amplia cubierta resistente al clima y al mar, que cuenta a su vez con una buena estabilidad y puede navegar a grandes velocidades, permitiendo así que se pueda efectuar una navegación durante un periodo temporal considerable.

Hay diferentes permisos que deben solicitar para que este tipo de buques se mueva, ya con el permiso de la autoridad, podemos distinguir tres acciones fundamentales para el atraque de portacontenedores: el practicaje, el remolcado y el amarre. Ahora veremos en qué consisten cada una de ellas. Definamos cada una de ellas:

El practicaje es la ayuda complementaria hasta el amarre al capitán del portacontenedores, que, aunque es un experto en navegación, puede no conocer las circunstancias locales de cada puerto. Así, un experto marino en rango de capitán mercante (práctico) estará a bordo del portacontenedores para asesorar en los movimientos del barco al capitán, aunque el práctico solo realiza su labor en calidad de asesoramiento, recayendo sobre el capitán toda la responsabilidad.

Las labores de practicaje son normalmente obligatorias para estos barcos, pues según la legislación todo barco superior a 500 GT (toneladas de registro bruto) o con mercancía peligrosa debe ser asistido. Además, en algunos puertos existe una figura denominada atalayador, cuya misión es vigilar el estado de la mar para notificar cambios de mareas, vientos, etc. y también ordenar el inicio del atraque cuando considere que las circunstancias son idóneas.

Los remolcadores guían al barco portacontenedores y lo empujan para facilitar las maniobras, siendo un servicio de obligado uso para estos buques mercantes. El número de remolcadores varía según el tamaño del barco, oscilando entre 1 y 4 y con una potencia que puede llegar hasta los 25.000 caballos de vapor. La dirección de estos buques depende del práctico, una figura que está presente en el puente de mando y en ocasiones también en uno de los remolcadores.

Amarrar un barco es disponer las líneas de amarre de la embarcación de forma que estos queden fijados al muelle con seguridad, una tarea destinada en exclusiva para los amarradores. En el caso de los portacontenedores, habitualmente se trabaja contra bolardos y, cuando se trata de mercancías peligrosas, suelen valerse de sistemas de escape rápido, que optimizan los tiempos operativos, y facilitan desamarres rápidos e incluso remotos. Para el momento del contacto se requieren de los correspondientes sistemas de defensas, capacitados para absorber la energía generada y así evitan daños, tanto en los portacontenedores como en el propio muelle.

Cuando el barco se encuentra amarrado es cuando se da por finalizado el atraque y cuando comienza la carga y descarga del portacontenedores con grúas de distinto tamaño y características dependiendo del buque.

Los portacontenedores se pueden definir como buques mercantes, que con respecto a otros buques, posee un gran tamaño respecto a otros barcos comerciales, donde la eslora de suele rondar los 300 metros y con unas capacidades de hasta de 20.000 contenedores TEU.

Con respecto al manejo de estos buques, se pueden decir que estos son de difícil manejo en los puertos debido a su tamaño, lo que conlleva cierta peligrosidad tanto para el medioambiente como para las personas.

Sin embargo, estos barcos tienen una gran importancia para el funcionamiento de la vida cotidiana: ya que alrededor de 6.000 buques circulan en este momento con más de 20 millones de contenedores; esto quiere decir que el 90% de lo que consumimos a diario. Además, la capacidad de estos barcos hace que el transporte, por ejemplo, de unos pantalones ascienda a 12 céntimos y el de un teléfono móvil algo menos de 9 céntimos, un hecho que ha revolucionado el comercio internacional desde la introducción de los contenedores TEU.



Hay diferentes permisos que deben solicitar para que este tipo de buques se mueva, ya con el permiso de la autoridad, podemos distinguir tres acciones fundamentales para el atraque de portacontenedores: el practicaje, el remolcado y el amarre. Ahora veremos en qué consisten cada una de ellas. Definamos cada una de ellas:

Practicaje
El practicaje es la ayuda complementaria hasta el amarre al capitán del portacontenedores, que, aunque es un experto en navegación, puede no conocer las circunstancias locales de cada puerto. Así, un experto marino en rango de capitán mercante (práctico) estará a bordo del portacontenedores para asesorar en los movimientos del barco al capitán, aunque el práctico solo realiza su labor en calidad de asesoramiento, recayendo sobre el capitán toda la responsabilidad.

Las labores de practicaje son normalmente obligatorias para estos barcos, pues según la legislación todo barco superior a 500 GT (toneladas de registro bruto) o con mercancía peligrosa debe ser asistido. Además, en algunos puertos existe una figura denominada atalayador, cuya misión es vigilar el estado de la mar para notificar cambios de mareas, vientos, etc. y también ordenar el inicio del atraque cuando considere que las circunstancias son idóneas.



Remolcado
Los remolcadores guían al barco portacontenedores y lo empujan para facilitar las maniobras, siendo un servicio de obligado uso para estos buques mercantes. El número de remolcadores varía según el tamaño del barco, oscilando entre 1 y 4 y con una potencia que puede llegar hasta los 25.000 caballos de vapor. La dirección de estos buques depende del práctico, una figura que está presente en el puente de mando y en ocasiones también en uno de los remolcadores.

Amarre
Amarrar un barco es disponer las líneas de amarre de la embarcación de forma que estos queden fijados al muelle con seguridad, una tarea destinada en exclusiva para los amarradores. En el caso de los portacontenedores, habitualmente se trabaja contra bolardos y, cuando se trata de mercancías peligrosas, suelen valerse de sistemas de escape rápido, que optimizan los tiempos operativos, y facilitan desamarres rápidos e incluso remotos. Para el momento del contacto se requieren de los correspondientes sistemas de defensas, capacitados para absorber la energía generada y así evitan daños, tanto en los portacontenedores como en el propio muelle.

Cuando el barco se encuentra amarrado es cuando se da por finalizado el atraque y cuando comienza la carga y descarga del portacontenedores con grúas de distinto tamaño y características dependiendo del buque.

Recordemos que un buque es una embarcación marítima que posee una amplia cubierta resistente al clima y al mar, que cuenta a su vez con una buena estabilidad y puede navegar a grandes velocidades, permitiendo así que se pueda efectuar una navegación durante un periodo temporal considerable.

Recordemos que un buque es una embarcación marítima que posee una amplia cubierta resistente al clima y al mar, que cuenta a su vez con una buena estabilidad y puede navegar a grandes velocidades, permitiendo así que se pueda efectuar una navegación durante un periodo temporal considerable.



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