Nuestra experiencia tras la visita
El Restaurante Carbone en Murcia es uno de los locales de moda en la ciudad y lleva abierto aproximadamente un mes. El sitio es francamente bonito: un local pensado alrededor de la brasa, con un concepto de brasa mediterránea que también puede recordar a una parrilla argentina. La parrilla está a la vista y el ambiente acompaña mucho: luz tenue, velas, un punto muy apetecible para una cena de pareja o una cita romántica. El comedor, eso sí, puede resultar algo ruidoso, lo que resta intimidad, aunque sigue siendo encantador. El servicio, muy buena sensación: trato cercano, profesional y donde en general nos hemos sentido muy a gusto.
Esta visita fue una invitación del restaurante, y es importante aclararlo desde el principio porque no pudimos elegir platos de la carta. Nos prepararon un menú para la ocasión para que probáramos parte de su propuesta, lo cual condiciona un poco la experiencia. Quizá por eso me quedé con la sensación de que, tratándose de un restaurante que se define como parrilla mediterránea, eché en falta algún plato principal a la brasa, donde ese concepto se expresara con más fuerza. Aun así, la experiencia fue positiva, pasamos un rato muy agradable y me quedé con ganas de volver para probar otras opciones de su carta.

Restaurante Carbone en Murcia
Empezamos con el aperitivo de la casa, una especie de corteza crujiente con ensaladilla y después llegaron las empanadas argentinas, una de vacío y otra de mozzarella y trufa. Sin duda, de lo mejor de la comida. Muy bien hechas, sabrosas, con buena masa y rellenos equilibrados. Especialmente destacable la de vacío, realmente rica.

Continuamos con el carpaccio de wagyu, acompañado de rúcula, piñones, mozzarella y trufa. El plato estaba bueno, pero aquí aparece uno de los puntos que menos me convencieron de la experiencia: la trufa en conserva, no fresca. Personalmente, creo que si no se va a utilizar trufa fresca recién rallada, es mejor no poner trufa, y no anunciarla como tal, porque no aporta lo que uno espera y deja el plato a medio camino, y con sensación de utilizar un producto de segunda.

La Coctelería
Uno de los puntos más interesantes de la comida fue la coctelería, a cargo de Alejandro Caia, un tremendo máquina. En nuestro caso tiene aún más mérito porque no bebemos alcohol desde hace dos años, y muchas veces eso se traduce en opciones muy básicas como una cerveza 0,0, o agua con gas. Aquí fue justo lo contrario. Al comentarle que no bebíamos alcohol, se adaptó sin problema y nos preparó un cóctel sin alcohol, el Tony de la Huerta, elaborado con ginebra 0,0, manzana verde, sirope de pepino y tónica. Refrescante, bien equilibrado, nada dulzón y muy agradable.

Pero lo más sorprendente llegó con el tepache. Una bebida fermentada que elabora él mismo a partir de las pieles de la piña, aprovechando la propia cocina del restaurante. Es ligero, refrescante, con burbuja fina, notas claras de piña y ese punto fermentado que recuerda a pan o masa madre. No tiene alcohol, es original, casi ancestral, y me pareció una opción fantástica y muy divertida para quienes no bebemos alcohol. Sin duda, uno de los grandes aciertos de la experiencia.

El resto de cosas que probamos en el Restaurante Carbone en Murcia
Volviendo a la comida, probamos también las alcachofas a la brasa con parmentier trufada, y uno de los platos principales: la cotoletta con huevos fritos y trufa, de nuevo apareció la trufa en conserva, lo que, para mi gusto , le resta más que le aporta. Una ración enorme, con un rebozado muy crujiente y una carne muy tierna, que se acompaño de espárragos a la brasa y bimi.


También probamos la lasaña de wagyu, sabrosa, bien hecha y reconfortante, aunque personalmente no terminé de apreciar el valor del wagyu en este formato. La verdad que la lasaña está muy buena, pero supongo que el wagyu encarece el plato y no luce, por lo que no merece la pena.

El final llegó con la tarta de chocolate, que fue uno de los grandes momentos de la comida. Servida caliente, muy fundente, con una base crujiente y un toque de sal en escamas que le sentaba de maravilla. Un postre sensacional.

Conclusión
En definitiva, el restaurante Carbone en Murcia es un lugar interesante a descubrir como novedad dentro del panorama de restaurantes en Murcia, pero de momento no lo podríamos considerar dentro de los más destacados de la ciudad, a tenor de los platos que pudimos probar, condicionado por no poder elegir a nuestro gusto personal. Si en lugar del carpaccio hubiéramos probado el chorizo criollo, o la morcilla, y de principal, una de sus carnes perfectamente asadas a la brasa, lo mismo salgo de allí con ese pequeño punto de emoción gastronómica que me faltó. El local es muy atractivo, bien situado, con una buena propuesta y una coctelería, en nuestro caso sin alcohol, que merece mención aparte por su nivel. Me ha gustado la experiencia, aunque me he quedado con ganas de descubrir la carta a fondo, y probar otros platos, especialmente para comprobar hasta dónde llega su propuesta de brasa. Tiene detalles mejorables —sobre todo el uso de la trufa en conserva—, pero es un sitio que merece una visita y que cada uno lo descubra por sí mismo. Es un lugar joven y tiene los mimbres para destacar. Volveremos para comprobarlo.
Teléfono: 968 22 06 75
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