Casa Carmela, el lugar de la paella valenciana en Valencia
Llevaba muchos años sin probar una paella valenciana auténtica. De hecho, ni siquiera recuerdo la última vez. Quizá fue en una boda en La Albufera, hace ya tantos años que lo tengo casi borrado de la memoria. Por eso, esta vez tenía claro que, si volvía a sentarme delante de una paella tradicional, debía ser en uno de los lugares más emblemáticos para hacerlo: Casa Carmela, en plena playa de la Malvarrosa.
Casa Carmela, uno de los lugares más emblemáticos para comer paella valenciana en Valencia
Reservamos mesa para el segundo turno, a las 15:30, porque llegar al primero, a la una, nos resultaba imposible. Ya de entrada nos avisan de que probablemente no nos sentaríamos puntuales, que habría que esperar unos minutos. Y efectivamente, la experiencia comienza con esa sensación de caos organizado que parece acompañar a todo en Casa Carmela: a las 15:41 conseguimos sentarnos, a las 15:58 nos toman nota, a las 16:12 aparece el primer entrante, a las 16:40 llega por fin el arroz y a las 17:34, cuando ya casi no quedaba nadie en el comedor, llegan los postres.

Esa tardanza entre plato y plato marca mucho el ritmo de la comida. Creo que ir al primer turno debe de ser mejor opción; el cambio de turno es un jaleo y, en nuestro caso, lo notamos demasiado.

Comenzamos con…
En cuanto a lo que pedimos, empezamos con unas ostras Guillardeau, cuatro unidades que volaron, buenísimas, y con la llamada moluscada, que no deja de ser un salpicón de marisco con mejillones, berberechos, langostinos y compañía. Muy fresco, aunque sin sorprender demasiado. El tercer entrante fue un tomate rosa de Altea con bonito, que sí me gustó mucho: pelado, jugoso y con sabor a tomate de verdad.

La paella valenciana de Casa Carmela
Después llegó lo que nos había traído hasta allí: la paella valenciana tradicional al sarmiento, con pollo, pato, conejo, garrofó, judía verde y caracoles. El ritual es el de siempre: al centro de la mesa, con cucharas de madera, compartida como mandan los cánones. El arroz estaba muy sabroso, con su socarrat bien marcado, aunque para mi gusto algo más pasado de lo que acostumbro en las arrocerías murcianas. Aún así, lo disfrutamos mucho, porque era exactamente lo que veníamos buscando: una paella de verdad.

Los postres
En los postres, pedimos un poco de todo: flan tradicional (no tan cremoso como los que se llevan ahora), un tocino de cielo que me gustó especialmente (aunque lo acompañaban de coulis y helado de frambuesa, algo que, sinceramente, no le pega nada), y unos sorbetes de limón y mandarina que ayudaron a cerrar y refrescar la comida.

La cuenta ascendió a 211 euros. Casa Carmela funciona con un consumo mínimo de 50 euros por persona, así que, siendo cuatro, el gasto mínimo ya estaba en 200.

Salimos del restaurante con una sensación agridulce. Por un lado, la paella estaba muy buena, quizá incluso imprescindible para quien quiera tachar esa experiencia en Valencia. Por otro, la globalidad de la visita —el precio, el bullicio, la tardanza entre platos— me hace pensar que no ha merecido la pena. Seguramente tendremos que buscar otras opciones la próxima vez para comer paella valenciana en Valencia, aunque Casa Carmela sea el sitio más emblemático.
Nos alojamos en el Hotel Holiday Inn Ciudad de las Ciencias, que suele tener siempre buenas ofertas y que puedes reservar aquí, y si tienes tiempo revisa las mejores actividades que realizar en Valencia aquí.
Descubre más lugares que hemos visitado en Valencia, pinchando aquí
Dirección: C/ d’Isabel de Villena, 155, Poblats Marítims, 46011 València, Valencia
Teléfono: 963 71 00 73
Código ético: este artículo contiene enlaces de afiliados. Esto significa que si compras o reservas a través de mi web obtengo una comisión sin que por ello se incremente el precio final. Así me ayudas a seguir con el blog. Todo lo que he escrito está basado en mi propia experiencia