abril 29, 2026

Williams Rivas | ‘Reconciliada Danza’, un manifiesto de unión nacional en el Día Internacional de la Danza 2026

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Williams Rivas - ‘Reconciliada Danza’, un manifiesto de unión nacional en el Día Internacional de la Danza 2026 - FOTO

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DAT.- En una poderosa alianza por la cultura, el Maestro Williams Rivas, presidente del Instituto Municipal de Turismo de Caracas (IMTUR-CCS) y baluarte de la danza en Venezuela, junto al coreógrafo Franklin Añez, presentaron el mensaje oficial «Reconciliada Danza». Emitido con motivo del Día Internacional de la Danza, este manifiesto trasciende la simple efeméride para convertirse en una profunda reflexión sobre el papel del arte en la sanación del tejido social venezolano, utilizando el movimiento como una metáfora de resiliencia y encuentro tras periodos de incertidumbre.

El texto destaca la vulnerabilidad del ser humano ante los conflictos, proponiendo la danza no como un espectáculo, sino como un «ritual de fuego» capaz de transmutar las dificultades en armonía. Rivas y Añez subrayan que, aunque el escenario nacional ha enfrentado desafíos complejos, el arte dancístico posee la capacidad de tejer nuevas realidades, tal como se entrelazan las cintas en un Sebucán. Ambos hacen un llamado a deponer las actitudes de contienda para dar paso a la «Gran Cadena de la Cuadrilla», una estructura de unidad inspirada en el legado de maestros precedentes.

Un llamado a la ética profesional, la inclusión y la paz

Un punto neurálgico de la comunicación es la firme defensa de la ética y la protección de la infancia dentro del gremio. Los autores denuncian con vehemencia flagelos como la hipersexualización infantil, la violencia y la piratería profesional que han permeado algunas estructuras formativas. El Maestro Williams Rivas, desde su rol como luchador histórico por la dignificación del sector, enfatiza que la excelencia artística debe ir de la mano con la integridad moral, eliminando los intereses mercantiles que comprometen el bienestar de las nuevas generaciones de bailarines.

En sintonía con las políticas de compromiso social, el mensaje aboga por una danza genuinamente inclusiva. Se hace un exhorto a las instituciones y academias para multiplicar los espacios de formación adaptados a niños y niñas con condiciones especiales, reafirmando que ellos son integrantes esenciales de la coreografía país. Esta visión busca democratizar el acceso a las barras y salones de ensayo, garantizando que el lenguaje del cuerpo sea un derecho universal que fomente la empatía y la comprensión de la condición humana.

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La pieza también rinde un sentido tributo a la identidad nacional, fusionando la técnica académica con el acervo popular. Desde el Joropo Patrimonial hasta el legado de figuras como Isidora Agnes, Gustavo Silva y Xiomara Vasconcellos, el escrito celebra la diversidad de ritmos que definen la «venezolanidad». El texto invita a elevar una «Quinta en Allongé» que elimine el orgullo, permitiendo que géneros como la salsa, el vals y el tambor converjan en un solo ritmo que emule el ajetreo y la esperanza de la Caracas actual.

Finalmente, Williams Rivas y Franklin Añez concluyen que no existe una verdadera pacificación sin arrepentimiento y empatía. El manifiesto cierra con una visión esperanzadora sobre el retorno de aquellos talentos que han partido, asegurando que la danza es la herramienta que permitirá reconstruir el «escenario perfecto» que es Venezuela. Para el Maestro Rivas, este mensaje ratifica su gestión al frente del IMTUR-CCS como un puente donde el turismo cultural y la excelencia artística se encuentran para celebrar la vida y la identidad de un pueblo que se reconoce en su propio movimiento.

A continuación, el texto al completo:

MENSAJE VENEZOLANO POR EL DIA INTERNACIONAL DE LA DANZA 2026
DE FRANKLIN AÑEZ Y WILLIAMS RIVAS

Reconciliada Danza

Entre tanto Zaperoco al inicio de este año, nos congelaron las risas de la felicidad por el logro de nuestro Joropo Patrimonial, esos estruendos, luces, percusiones, metralletas ni zapateadas, ni tuyera, nos llevó al recuerdo del gabán y no justo fue a su resurrección sino el saber lo vulnerables que somos ante esa danza beligerante que jamás pensábamos bailar en este escenario.

Escenario en llamas para obligarnos a hacer la Danza Ritual del Fuego y no la de Falla, porque el poder impredecible de ese amor brujo, nos tocó a muchos desde la mente hasta el cuerpo mismo, para hacer movimientos acompasados con la música funesta de una orquesta poderosa que nos dicta ahora como valsear, sanguear, chassear o contraernos para tejer las cintas de un Sebucán y ver el arcoíris culminada la tormenta.

Y aunque no es una danza inédita cual batalla del Tamunangue o de Negros con Trabuco o Kimbánganos, hemos comprendido en medio de ese Contrapunteo del que somos ajenos y a la vez no, que debemos tapar la Cruz para empezar el Golpe, hacernos las Amarras como nos legó Isidora, indicándonos entonces que es hora de abrazarnos en el Mare Mare del reconocimiento.

Dejemos atrás los garrotes, los látigos y tridentes, las bombas, las fulías, las guarañas, los versos, los cantos y bailes de contienda, para tomarnos de la mano y hacer la Gran Cadena de la Cuadrilla Venezuela que nos enseñó Gustavo y en el Returned, dibujar la paz que nos llama a todas y todos como hermanos, partners e iguales a reconstruir el escenario perfecto que tenemos como país.

Hagamos más salones y barras para nuestros niños y niñas con condiciones especiales, son ellos también integrantes esenciales de esta coreografía, énfasis en la buenas prácticas y enseñanzas a la población infantil donde la violencia, la hipersexualización, la piratería y los negocios los eliminemos de los cuadros coreográficos, pues debemos velar por la integridad, el bienestar y la excelencia de nuestras nuevas generaciones.

Elevemos una Quinta en Allongé, eliminando el orgullo y pasemos a una Segunda para abrazarnos en una Salsa con el ritmo del corazón, escuchando a Xiomara repitiendo sus conteos que emulan una Caracas ajetreada que requiere del encuentro de todas y todos en nuestra danza que suplica que seamos uno solo.

No hay reconciliación sin arrepentimiento verdadero, no hay pacificación con rencores, no hay acercamiento con diferencias, no hay entendimientos con dudas, es pues la encomienda de los que asumimos liderazgos en el movimiento, que orientemos desde el amor la técnica de Monzón, para reflexionar sobre la condición humana para volvernos más empáticos, logrando juntos construir el Caracol entrelazado de nuestros Diablos, espantando al mal, sobreviviendo el bien para coreografiar la danza exacta de nuestra venezolanidad.

Celebremos nuevamente al son de nuestros tambores, Golpes, Valses, Puntos, Parrandas, Gaitas, Joropos, Cantos y alcemos las Mariposas de Colores, las Banderas de San Benito, los Pañuelos Coloridos para tejer como los Coromotanos nudos de alegría, amor y hermandad, en la espera de los que volverán a la escena prestos, dispuestos y listos para arrancar el primer fraseo de esta anhelada coreografía que de nuestros recuerdos nobles y esperanzas surge cada día.

Es la danza la que nos reconcilia, la que en escena vestimos iguales, la que se ciñe al hermano, la que nos hace reír, la que nos da la fuerza para cambiar, la que en conjunto construimos la obra del creador, la que ama y convierte los sueños en la mejor puesta en escena, nuestra Venezuela.

(Con información de Williams Rivas)



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